Pequeños
caballeros para el gran petróleo:
los microbios pueden liberar el petróleo atrapado
Christen Brownlee
Los recortes en
el suministro han hecho subir el precio del petróleo por encima
de los 70 dólares el barril, pero casi 380.000 millones de barriles
de crudo -solamente en los Estados Unidos- están atascados en
los poros de las rocas y en la superficie de los granos de arena. Un
nuevo estudio demuestra que cabe la posibilidad de usar microbios especializados
para extraer el petróleo que se encuentra atrapado e inaccesible
para la tecnología de bombeo con que contamos actualmente.
Hace varias décadas, los investigadores descubrieron que la bacteria
del género Bacillus produce moléculas de detergente como
desecho. Algunos estudios preliminares de laboratorio y de campo sugirieron
que agregando estos microbios a los pozos de petróleo se podrían
liberar importantes cantidades de crudo atrapado de la misma manera
que el detergente y el jabón en polvo quitan las manchas de la
ropa. Sin embargo, otro trabajo demostró que los microbios no
producían efecto alguno, dice el microbiólogo Michael
McInerney de la Universidad de Oklahoma, en Norman.
McInerney y su equipo realizaron ahora una prueba rigurosa de actividad
microbiana en el laboratorio y en algunos pequeños pozos de petróleo.
Los investigadores primero inyectaron bacterias Bacillus cultivadas
mezcladas con nutrientes en columnas llenas de arena o arenisca, que
contenían petróleo atrapado. Y descubrieron que cuando
los organismos producían una concentración de detergente
de al menos 60 miligramos por litro (mg/l) de cultivo, los microbios
liberaban hasta un 40 por ciento de petróleo atrapado.
El verano pasado, los científicos trasladaron sus experimentos
a cinco pequeños pozos que estaban casi agotados, ubicados cerca
de la ciudad de Oil Center, Oklahoma. Los investigadores cerraron las
bombas de extracción e inyectaron soluciones de prueba en los
pozos. Dos de ellos recibieron cientos de miles de millones de bacterias
Bacillus, junto con nutrientes cuidadosamente medidos, entre ellos azúcares,
nitrógeno y otros minerales. Otros dos pozos recibieron sólo
los nutrientes y a un quinto pozo se le inyectó solamente agua.
Después de 4 días, el equipo de McInerney volvió
a encender las bombas y tomó muestras del líquido proveniente
de cada pozo. Los investigadores informaron esta semana en la reunión
anual de la Sociedad Americana de Microbiología en Orlando, Florida,
que los dos pozos que habían recibido los microbios produjeron
microbios vivos. Se midió el detergente y se comprobó
que había unos 90 mg/l, muy por encima del umbral necesario para
quitar el petróleo, según las pruebas de laboratorio.
Las pruebas no revelaron la presencia de bacterias Bacillus o detergente
en los demás pozos.
McInerney destaca que el flujo de petróleo aumentó ligeramente
en presencia de los microbios en los primeros resultados, pero por problemas
mecánicos con las bombas que se volvieron a poner en marcha,
el equipo no recopiló datos durante un largo período.
"Esa es una prueba de principio", dice McInerney.
El paso siguiente para el equipo, dice el investigador, es medir la
producción de petróleo a más largo plazo en pozos
pequeños tratados con microbios. Luego, los investigadores harán
lo mismo en pozos más grandes.
El nuevo estudio impresiona al microbiólogo de campo Gerrit Voordouw
de la Universidad de Calgary. "En este estudio, han ido un poco
más allá para verificar [la actividad microbiana] de los
pozos de petróleo", dice. Los estudios anteriores han sido
"rápidos y sucios", agrega.